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Aquí hay papá! – Introducción

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El libro traza, desde una perspectiva psicológica, una búsqueda del sí mismo valiéndose de recursos mitológicos al tiempo que presenta hipótesis para la comprensión de un fenómeno inédito en la historia humana.

Se presentan una serie de ensayos independientes agrupados por temáticas; si bien el libro posee un progresión, puede ser leído desde cualquier punto de ingreso al mismo. Para facilitar la lectura, al comienzo de cada capítulo he colocado una breve sinopsis que muestra la perspectiva de los ensayos que suceden.

Estos ensayos constituyen una serie de hipótesis de trabajo, desde la perspectiva psicológica y que invitan a la reflexión y análisis crítico. En dichos supuestos he considerado e integrado dos paradigmas de pensamiento que conforman nuestra psiquis colectiva y que resultan imprescindibles de repensar, cuestionar en algunos casos, extraer sabiduría en otros. Por una parte, la tradición judeo-cristiana en la que nos hallamos inmersos; por otra, el pensamiento griego.

Las Conclusiones pretenden dar una mirada de conjunto a la temática como así también proponer algunos lineamientos futuros para continuar este debate.

Un Anexo al final del libro referencia otros ensayos no agrupados en los títulos anteriores y algunas acciones públicas llevadas a cabo en torno a la paternidad.

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Afirmaciones positivas para nuestros hijos

Había oído decir que es importante que nosotros, los papás, expresamos afirmaciones positivas para con nuestros hijos. Nuestras palabras son poderosas y marcan surcos en las maneables mentes de nuestros niñitos; decirles con nuestra boca que van a ser grandes mujeres y grandes hombres, que se van a destacar en la vida, que van a realizar la misión y la vocación para la que fueron llamados a esta vida, es una gran oportunidad de crearles futuro y ejercer nuestro liderazgo sobre ellos transmitiéndoles una visión.
Una noche, mi hija tosía y tosía; habíamos terminado de cenar y en un rato nos acostaríamos. Recordé estas ideas, tan antiguas como la Biblia, donde se hablar de que los padres deben bendecir (o sea: “bien” + “decir”) a sus hijos, y me dispuse a hacerlo. Busqué a mi hijo y ambos pusimos nuestras manos abiertas sobre la cabeza de la pequeñita y la bendijimos expresándole nuestros deseos de que se sane. Después hija y papá hicimos lo mismo con mi hijo, apoyamos las manos sobre su cabeza y lo bendijimos. Por último, ambos niños impusieron sus manitas sobre la cabeza de papá y, lo que hasta ese momento había sido casi un juego, dejó de serlo.

Entonces, les impusieron las manos y…

Cerré los ojos y sentí sus deditos pequeñitos sobre mi cabeza, escuché sus vocesitas cuando le pedían a Jesús que bendiga al papá. Me parecía ver toda la escena aunque tenía entornados los ojos, el tiempo se detuvo como si fuese eterno y se me llenaron los ojos de lágrimas; creo que entré en una especie de “mini-trance”.

Es increíble esta conexión, afectiva y espiritual; tan sencilla, tan simple. Doy gracias a Dios por permitirme apoyar mis  manos sobre ellos, manos que yerran el blanco permanentemente, y decirles a mis hijos todo lo bueno que les deseo, todo lo que los amo y los planes que Dios tiene para ellos, planes de bien y no de mal.

Que Dios te bendiga y bendiga tu familia.

Nuevos modelos de paternidad

A la hora de pensar numerosas problemáticas sociales en relación a los niños, una y otra vez surge la pregunta: “¿dónde están los padres?”, los que una y otra vez “brillan por su ausencia”. Esta situación es la que motiva la web que creamos bajo el título “Aquí hay papá!” y el proyecto asociado.

Cualquiera que pretenda definir un “nuevo rol del padre” corre riesgo de realizar un planteo apresurado, puesto que al hallarse en crisis su lugar todavía no podemos afirmar cómo se delineará con el tiempo la nueva función.

Vemos en un fenómeno crítico y doloroso de nuestra realidad social una posibilidad de análisis: los niños con padres separados sacan a la luz un nuevo impulso de muchos padres (aunque por el momento son minoría) deseosos de una conexión afectiva fuerte y exclusiva con sus hijitos. Hacía allí nos dirigimos los investigadores con la esperanza de hallar algo de luz en medio de mucha oscuridad y confusión.

padre

Un papá bajo la lluvia

“Dibuje un hombre bajo la lluvia”; es la consigna de un test psicológico que evalúa los mecanismos de defensa de un individuo frente a las presiones ambientales. Pero “un papá bajo la lluvia cubriendo con su paraguas a su hijo”, ¡qué dibujo tan genial! Todos las fuerzas de papá protegiendo a su hijito, aunque él quedé expuesto a las inclemencias del tiempo.

Necesito decirle hoy a mis hijitos: “¡papá está con ustedes en todo momento y lugar para protegerlos!” Pero… ¿como protege un papá?

La protección de papá

Cómo papás​ solos afrontamos muchos momentos de soledad, aún cuando estemos rodeados de personas. Y necesitamos esta soledad, porque en ella debemos realizar una tarea.

La protección de papá se acrecienta en el desarrollo de los talentos de papá, en el fortalecimiento de su persona en cualquier aspecto; sea como sea, el padre debe ganar experiencia y fortalecerse como Odiseo a través de su viaje lejos de su hijo Telémaco. Única opción para estar enfocado y en paz consigo mismo, al tiempo que sus hijos percibirán la diferencia que su carácter empieza a trazar en sus vida y en su entorno.

El desarrollo del carácter del padre debe ser integral: espiritual, psicológico, corporal y social. Ésta, es la herencia de papá que nadie podrá quitar de nuestros hijos.

Un gran saludo!padre bajo la lluvia

Un cambio de paradigma sexual

Sacrificio de Dama

Cuando estaba en la escuela secundaria jugué algunos años al ajedrez competitivo, me sorprendí al descubrir que dos Alfiles y un Caballo, por lo general, valen más que una Dama, y que en muchas ocasiones era posible perder la Dama, esta pieza tan valiosa por su versatilidad -es la que mayor variabilidad de movimientos posee en este juego- a cambio de otras piezas que obtuvieran mayor capacidad de acción durante un período de tiempo; pero para ello, el ajedrecista debía ser un maestro en los llamados “equilibrios dinámicos”, que se oponen a los equilibrios posicionales. Por alguna extraña razón, siempre me conduje mejor en las situaciones de inestabilidad de fuerzas que en contextos conservadores.
Cuando un hombre se divorcia o se separa, por lo general comete el error de buscar rápidamente otra mujer con la que sustituir a la madre de sus hijos o restituir el esquema familiar perdido, y esto, suele ser un error.

Podemos pensar la realidad de un padre separado como una realidad dividida, fragmentada, producto de una pérdida; o podemos pensar en una distribución inestable de fuerzas, como una vivencia que requiere de un equilibrio dinámico y que puede tener todo un potencial oculto que es posible descubrir y aprovechar.

La “Dama” a la que me refiero, aquella que muchas veces un hombre necesita sacrificar, es un ideal de mujer o de relación con ella; este sacrificio permite que nuestros peoncitos -nuestros hijos- lleguen a destino y, como en el ajedrez, su transformación y realización personal nos devuelva otro tipo de mujer, que aprendamos por ellos otra modalidad de relación -en ajedrez, cuando un peón llega a la última fila, puede transformarse en cualquier otra pieza, por lo general, una Dama, y este movimiento se denomina “coronación”.

Nuevas realidades

Los hombres hemos cometido un error, producto de nuestra muy valorada “educación”: hemos puesto a la mujer en un corset que la deja sin aire a ella y a nosotros sin su libertad.

Si el hombre logra este sacrificio del “ideal”, puede abrir paso a una experiencia subjetiva que, primeramente, emerge desde su propia Ánima: la de comenzar a percibir a las mujeres desde distintos planos dinámicos, más allá de la mujer-pareja (o, a lo sumo, mujer-amiga). Pareciera que para la mayoría de los hombres de nuestra cultura la mujer sólo puede encarnar dos arquetipos: el de la mujer-madre (de sus hijos o ¡de él mismo!) y la mujer-objeto (con la que sólo obtener una descarga sexual). Pero existen otras realidades femeninas u otros arquetipos que el hombre puede experimentar.

Padre y rey

Pienso en el rey David y dos de sus esposas: Michal -hija del anterior rey Saúl- y Betsabé -mujer que David robó a uno de sus soldados-; la primera representa el ideal formal, producto de la nobleza en la que se insertaba su vida; la segunda, es la mujer-amante que lo seduce con su belleza y por quién él muchas veces pierde su eje ante la pasión. ¿Por qué quiero que reflexionemos sobre esto? Porque la función paterna del hombre separado evoluciona naturalmente hacia una jerarquía asimétrica con sus hijitos y con las mujeres, del estilo del macho Alfa en los animales, y el arquetipo ancestral de los reyes lo encarna adecuadamente.

Un rey

Los hombres jóvenes separados, muchas veces creerán erróneamente que se trata de sexo liberal, sin embargo, si se observa a las esposas del rey David (este personaje de hace 3000 años se transformó en un Arquetipo de la historia, ello se debe a que condensa sentido, tanto para un religioso como para un ateo; él es parte configurante de nuestro Inconsciente Colectivo), todas ellas encarnan un patrón diferente de mujer, cada una de ellas muestra una realidad femenina diferente que el gran rey logra percibir y experimentar de la mujer, más allá del sexo.

Alguna mujer será su musa inspiradora (como aquella que inspiraba a Beethoven a componer), otra será aquella que, por su sabiduría, pueda escucharlo antes de la batalla; y así…

Este hombre que estamos analizando, aquel que está solo con sus hijos, tiene un gran trabajo que realizar con las mujeres, similar al de un arqueólogo que escaba un terreno en busca de restos del pasado que ayudan a comprender mejor el presente, y este trabajo es absolutamente necesario. ¿Por qué?

La visión de un águila

El hombre con sus hijos ha roto el modelo, el esquema cultural de la familia, ya no posee la contención social que le ha ofrecido la educación, por lo tanto su psiquis va a regresionar necesariamente a mecanismos de funcionamiento más primitivos y, en ellos, puede perder el control o reconectar con aspectos de su psiquis que todos los humanos tenemos y que es nuestro Inconsciente Colectivo; allí existe un potencial dormido a disposición de quién pueda activarlo y, para ello, este hombre tiene una condición de privilegio. El hombre solo con hijos puede acceder al Arquetipo del Ánima por el liderazgo y la visión, como un águila que desde las alturas observa dónde está el alimento que necesita y al mismo tiempo “surfea” los aires lejos de todo peligro, nada más seguro para ella que estás alturas. El águila es el símbolo natural del Ánima del hombre.

El tema es profundo y, por el momento, lo dejo inconcluso; en otros posteos voy a dar unos ejemplos del poder reservado del Ánima y cómo una experiencia activa este potencial dormido en el hombre pero siempre listo a emerger cuando se dan las condiciones que lo requieren.

Día del padre

¡Un papá!

Un padre es único, y la experiencia junto a él es exclusiva, aún cuando tengamos muchos hermanos.

Menciono esto porque la paternidad tiene que ver con el enfoque que un adulto da a un niño, una concentración de la atención en una sola cosa o en un sólo aspecto de la realidad. Ésta es una cualidad esencial de un padre. Y el “uno” se opone a la “dispersión”.

Te lo voy a decir de una vez y sin “anestesia”: es el lugar de nuestro padre en nuestra psicoafectidad lo único que nos saca de la angustia y nos devuelve el sentido existencial. “Mamá” cumple otra función -que abordaré en otros posteos.

¿Y si papá no está?

En nuestra extendida Latinoamérica, el problema es precisamente éste: el padre no está. No porque haya muerto necesariamente, sino porque nosotros -los hombres y padres- no tenemos la más remota idea de cuál es el sentido de la paternidad.

Si papá no está, necesariamente tenemos que “conectar” con él, aunque esa conexión se limite a una búsqueda eterna, en este caso, la búsqueda será el enfoque. Si él ha fallecido, necesitamos reconocer sus rasgos que perviven en nosotros; si lo tenemos, basta con compartir.

Papá de hijo, papá de hija

La paternidad siempre tuvo que ver en nuestra especie -la cuál, te recuerdo, tiene más de 3.000.000 de años de evolución codificada en nuestro ADN- con el afrontamiento del mundo externo y, para ello, la destreza psicológica ha desarrollar es la concentración de la atención en un sólo aspecto de la realidad; seas hombre o mujer, cada vez que realizas esto desarrollas, como si de un músculo se tratase, la función paterna en tu psiquis. La cual te aleja de la angustia y aumenta tu capacidad resolutiva, sin importar aquello en lo que te concentres. ¡Sin importar qué!

Mientras no comprendemos esto, nuestras vidas fluctuan en el inestable mar de las emociones, sin timón, vela ni quilla que le dé dirección al sentido de nuestra vida.

Seas hombre o mujer, hayas tenido padre o no, fuera aquella una buena relación o no, te desafío al siguiente descubrimiento empírico: enfócate en una sola cosa y dirige hacia ella toda tu energía, después me comentas los resultados.

Presta atención a esto: en La Guerra de las Galaxias, un joven descubre que es hijo del hombre más vil y tirano del universo (¿ok?, el joven tiene un padre difícil), sin embargo, toda la compleja trama psicológica consiste en cómo llegar a conectar con él, sin jamás negar su lugar y aún su supremacía. Duro de aceptar para quienes no han tenido un padre que los reconozca, pero necesario de reflexionar.

¡Un feliz día para todos los papás y sus hijos!

Tengo algo para contarte…

La página de “Aquí hay papá!” surge casi por efecto de sorpresa; antes que por una clara visión acerca de qué era lo que tenía que hacer, me vi sorprendido por la nueva realidad que surgía en mi vida como papá solo con mis hijos y el hecho de hallar a muchos otros hombres en la misma situación.

Me sorprendió la potencialidad de este momento de la vida, donde muchas personas oprimidas por un ideal malogrado padecían una herida crónica, yo me sorprendí de sentir dentro mío una fuerza y una alegría que nunca había experimentado. Creo que por​ ello, proféticamente llamé a mi hija Bliss, que significa “alegría del espíritu”.

Donde otros vieron perder una parte de sus vidas, Dios me abrió los ojos para que vea hay algo en la naturaleza humana que puede hacer nueva cualquier cosa. De esto trata el libro que quiero compartir contigo.

Mientras mis hijos juegaban con mis libros en el piso, a mi se me han ocurrido las mejores ideas para mi vida y mi trabajo; porque el mundo allí bajito te permite percibir la realidad de una forma diferente, más amplia, más sencilla, más alegre.

Ah! Respecto del libro, si bien tiene un costo, ello sólo obedece a cuestiones de mercado. Si te interesa tenerlo pero por algún motivo no podés pagarlo, tan sólo escribime contándome y te lo voy a enviar de todos modos.

Un gran saludo!