Ensayos

El día del padre cuando no hay papá

Para quienes no tenemos a nuestro padre, ya sea porque está fallecido o por ausencia, el libro sobre Aren pretende ayudar a pensar desde la perspectiva de los padres tanto como desde la de los hijos, que van a poder reflexionar y conectar emocionalmente con la paternidad sana curando las heridas del pasado si las hay, o creando una nueva manera de afrontar la paternidad en sus vidas a futuro.

Aren cuenta con:

  • Una novela épica sobre un hombre en búsqueda de su hija perdida;
  • Cada capítulo de la historia es acompañado por reflexiones sobre la paternidad;
  • Al libro digital lo acompañan una serie de videos animados explicativos a los que podés acceder desde este vínculo.
  • Este recurso está orientado a provocar una experiencia entre padres e hijos (real o a través de la meditación personal) alejándose del consumismo y en la búsqueda de vivencias que recordemos por mucho tiempo en este día.

El libro en formato digital se encuentra en la tienda de amazon.com

Aren. El padre en busca de su Ánima

“AREN” es la historia de un hombre y sus hijos. Pretende señalar la importancia de este vínculo tan poderoso y las características propias que posee, independiente de la intermediación maternal.

Aren es un padre solo con dos niños, detalle que remite a una línea de argumentación que lo conecta con el mítico “Darth Vader” de Star Wars, quién también posee dos hijos. El hecho de que éstos sean de distinto sexo permite reflexionar acerca de la relación paterna con un niño y con una niña.

Cada relato de la historia de Aren, tomada de hechos reales, de diferentes personas, es seguida de un ensayo que presenta un concepto o una temática desde la perspectiva psicológica. Si bien el texto principal posee una línea de continuidad, las problemáticas expuestas pueden ser leídas de modo discontinuo ya que los ensayos son independientes unos de otros.

La escritura pretende solamente destacar las funciones de los personajes y situaciones, por este motivo el texto intenta reducir la adjetivación al máximo, buscando una especie de “escritura minimalista”, si es posible esta expresión. Esto se debe a la intención de dejar a la imaginación del lector la posibilidad de crear en su mente los personajes y situaciones, según su propia subjetividad. El arte permite una apertura de sentido, pensar diversas posibilidades sin imponer excesivas descripciones. Así, “Aren” es un relato que no se halla identificado con personajes particulares ni con momentos históricos determinados; si bien en ocasiones se produce el anclaje histórico, éste es discontinuo y no respeta la lógica temporal, como los mismos procesos inconscientes no los respetan.

Podés saber más sobre el libro a través de los videos explicativos en el canal de youtube

El libro en formato digital se encuentra en la tienda de amazon.com

¿Por qué nuestros hijos están enojados con nosotros?

No es un tema sencillo de hablar, no es fácil decir ni expresar el dolor que siente un papá cuando sus hijos no le hablan, lo culpan, lo tratan por el nombre propio y ya no le dicen «papá».

¿Qué es lo que sucede? ¿Por qué sucede?

Quizás podemos comenzar a comprender esto con un fenómeno de la naturaleza que nos puede ayudar a comprender la realidad de la paternidad en nuestro medio.

Algunas águilas, cuando realizan su nido colocan espinas en derredor que cubren con plumas cuando los pichones son pequeños; una vez estos crecen, los papás águilas van quitando las plumas forzando a los «grandulones» a abandonar el nido. Y si con esta estrategia no alcanza, los empujan directamente para que tomen vuelo.

Cuando los jóvenes crecen y se preparan para la vida adulta es normal que comiencen a percibir diferencias con sus papás -me refiero a los humanos- porque ello responde a una necesidad de separación de la naturaleza; los jóvenes lo interpretan como «papá es malo», «papá no me compró el último iPhone», pero el plan de la creación es otro: sólo están respondiendo a una necesidad biológica de distanciamiento para alcanzar la madurez. Por lo tanto, esta situación tiene un potencial revelador: ¡nuestros bebés de 20 o 30 años están preparados para madurar!

¿Y qué pasa con papá?

La separación también es para el padre y en nuestra especie éste tiene un trabajo que realizar destinado a reconfigurar el vínculo con sus hijos, pronto adultos. Ya no es más «papá», el padre de la infancia, ideal, cargado de mitos y fantasías; se alumbra entonces la llegada del padre real.

Ante esta situación de separación, la interpretación que el padre realice es crucial y determina el curso futuro de los sucesos. Se abren tres escenarios posibles:

  • Reacción de enojo frente al hijo/a;
  • Reacción de tristeza y culpa;
  • Acción de reestructuración de la figura paterna.

La primera y la segunda pueden ser un trágico error, resintiendo de modo duradero el vínculo, ¿pero en qué puede consistir la «reestructuración de la figura paterna»? No se trata del vínculo con el hijo, es el mismo padre el que debe realizar un proceso de transformación difícil para poder evolucionar desde esta situación. Para intentar aclarar esto, quisiera mencionar un mito griego, la historia de Ulises, recitada por el poeta Homero en la Ilíada y la Odisea. Este mítico rey debe partir a la guerra de Troya contra su voluntad, es obligado, ya que en realidad él prefería quedarse junto a su esposa y su hijo, por lo que esta situación se convierte en una separación de su hijo Telémaco pero es esta condición la que lo lleva a realizar grandes proezas -como inventar el caballo de Troya- y convertirse en un héroe y un rey de tierra y mares.

La situación del padre distanciado de sus hijos tiene mucha similitud con las adversidades que con perspicacia debe sortear Ulises -rey fuerte que se caracteriza por resolver los problemas con ingenio y nunca por la fuerza. No obstante, esto implica un problema más serio de lo que a primera vista puede parecernos:

El padre en distancia con su/s hijo/s deberá desarrollar nuevas habilidades que lo hagan afirmarse fuertemente en la vida. No es tarea sencilla puesto que este papá posiblemente ya curse la mediana edad.

El mensaje de la vida para el padre es muy duro:

Sus hijos necesitan un padre nuevamente en acción y listo para demostrar su fortaleza; de otra manera, le resta el trágico final de ahogarse en la depresión, como sucedía con los marineros de aquella leyenda que caían al mar adormecidos por el canto de las sirenas.

Papá halcón y papá paloma

Vivo en un sexto piso; la salida exterior del calefón es un receptáculo de chapa en el que suelen anidar las palomas, las escucho desde la cocina y puedo verlas cuando tienen crías desde el balcón.

El domingo por la mañana, mientras preparaba el desayuno para mis hijos, escuché ruidos muy fuertes allí afuera, no habituales para las palomas, parecía una especie de pelea, sentí las uñas rascar sobre la superficie y el fuerte movimiento de alas. Rápidamente me dirigí al balcón para observar qué sucedía y ví un ave de tamaño mediano, mucho más grande que una paloma, colores muy vivos, blancos, grises, plumaje brilloso y amarillo en la zona del pico. Lo observé y me miró al mismo tiempo por un instante. Otras aves volaban alrededor del nido en el que sólo había una cría. El ave rapaz me llamó la atención por su pico en extremo curvo en la punta, sobresaliente la parte superior respecto de la inferior. En ese momento y en un movimiento violento atacó a la frágil paloma a la altura del cuello, la cargó con sus patas y se la llevó. Todo esto sucedió en pocos segundos y quedé impactado porque desde mi lugar de observación hasta el nido hay una distancia aproximada de 1,30 metros o 1,50, no más que esto.

El acontecimiento me dejó intranquilo y, más tarde, busqué información para dar rápidamente con el ave. Se trata de un halcón peregrino cuya imagen copio en este ensayo.

Me sorprendió saber que se trata del animal que desarrolla mayor velocidad en su comportamiento de caza: aproximadamente 300 km cuando se lanza al acecho, posee una adaptación evolutiva para que sus pulmones no estallen por la velocidad. Es un animal que una vez en pareja mantiene este vínculo de por vida; cuando se reproduce, en los primeros días de vida de los pichones es el macho el que caza y provee alimentos para la hembra y las crías. Se ha desplazado hacia ciudades que tienen inviernos suaves -característica propia de mi ciudad- y suele cazar en la mañana palomas, lagartos y otros animales. Por el tamaño, pude identificar que se trataba del macho.

Un mensaje del Inconsciente Colectivo

Se trataba de un papá preparándole el desayuno a sus hijitos frente a otro papá haciendo exactamente lo mismo. Un hecho curioso si se lo mira desde esta perspectiva. Pero… ¿podría ser una «sincronización» en términos de la psicología junguiana?

Desde mi perspectiva de trabajo, nuestra sociedad americana oscila entre dos modelos de padre claramente diferentes con dos modelos de hijos y, por extensión, de sociedad cuyas aguas se dividen: padres orientados hacia principios y padres orientados hacia el sentimiento.

Me llamó la atención esto acerca del halcón:

  • Su velocidad de caza;
  • forma parejas estables;
  • es el macho quien sale a cazar para la hembra y las crías.

De las palomas también me llaman la atención tres aspectos:

  • La pareja permanece sólo durante el apareamiento y el cuidado de las crías;
  • Recolectan, no cazan;
  • No poseen mecanismos de defensa, son «mansas».

Dos papás

Como mencioné, actualmente se disputan el territorio psicológico de los niños dos modelos de paternidad claramente diferenciados y que marcarán dos grupos humanos irreconciliables entre sí. El primero de ellos representa un padre que incide sobre el carácter del niño, sobre los principios del desarrollo de las valoraciones futuras que sus hijos tendrán y provee estos valores como alimento para ellos con una actitud hostil hacia la mediocridad del entorno. El otro modelo de padre responde a criterios de masas y emociones del momento social en el que vive, como tal, no puede evitar caer en el cambio de valoraciones permanente y el consumismo.

Los próximos años verán acrecentar esta bifurcación entre dos generaciones de jóvenes claramente diferenciados no por cuestiones económicas sino por principios.

Figura. Halcón peregrino.

La marca del padre

En nuestra civilización, los hombres de todas las épocas han planteado que la manera en la que el niño se vuelve «hombre» tiene la forma del rito de iniciación, en el cual el joven varón es sometido a una situación de máximo estrés y exigencia, ante lo que hacer emerger un fuerte instinto de supervivencia y allí recibe una marca sobre su cuerpo que los hombres adultos realizan sobre él de modo indeleble -puede tratarse de un tatuaje, la amputación de una parte del cuerpo, una herida que deja una cicatriz para siempre, introducción de substancias sobre la piel para modificar su aspecto, etc. Ésta es la marca de los hombres adultos sobre el niño devenido en hombre tras el proceso traumático de la iniciación.

La marca en la actualidad

No se trata de prácticas de otras épocas y lugares, en nuestras sociedades supuestamente civilizadas estos ritos de iniciación se encuentran solapados, ocultos detrás de otros comportamientos típicos que tienen la misma finalidad en cuanto a la iniciación del joven varón en el mundo de los hombres adultos.

¿Cuál es el fundamento de estas prácticas? El joven varón, a medida que crece y despliega su energía viril se vuelve inestable y destructivo sino es educado en el uso de su agresión. Lo cual, lamentablemente, es cierto.

Sin embargo, esto es lo que sucede en el cuerpo del varón; existe otra realidad para su alma y que es el tema en el que quiero hacer foco en este ensayo. El alma del joven, su Ánima en términos de la Psicología Junguiana, emerge con fuerza tras la pubertad y, tarde o temprano el joven que no pasa por el rito de iniciación se verá ante la situación del enamoramiento hacia una joven. El fin ha llegado: el joven ve emerger en él un sentimiento imposible de controlar y soportar si no tiene una figura paterna fuerte; la crisis del enamoramiento más fuerte se denomina «posesión del Ánima» y conduce al varón hacia la melancolía desde donde no hay medios para rescatarlo produciendo en algunos casos el suicidio; sin llegar a tal extremo, las madres de los jóvenes en estas situaciones son conscientes de la auto-destructividad que se genera en el varón inmaduro en el amor. En pocas palabras, los ritos de iniciación impiden esta situación.

El espíritu de este tiempo

La iniciación produce entonces una marca que no es meramente sobre el cuerpo sino que busca alcanzar el alma, busca matar el Ánima-sentimiento del niño apartándolo radicalmente del mundo materno y sólo permitiéndole la fraternidad entre hombres que le enseñarán a mudar su afecto infantil en agresividad masculina -muy útil para la guerra o el trabajo «de sol a sol». Una finalidad muy valiosa para la productividad de los sistemas sociales. Este nuevo hombre podrá tener una esposa e hijos, podrá ser un excelente compañero de trabajo, vecino del barrio, pero no va a enamorarse.

No estoy buscando criticar esta situación, todo lo contrario. Si sos papá o mamá con un poco de experiencia sabés que esto es así y que no se puede evitar. Mi análisis apunta a mostrar que esto remite a la categoría junguiana de «espíritu de la época» (o «del tiempo»), que significa el modo de pensar de una época o de una condición humana, lo que los seres humanos hemos podido elaborar para nuestro desarrollo en la relación entre naturaleza y cultura.

Pero hay algo más detrás del muerte del ánima del varón; otro espíritu.

El Espíritu de la Profundidad

Hace ya varios años leí un libro que se titulaba «De amor herido»; un librito muy sencillo pero de los más satisfactorios que he leído. Como corresponde a un buen libro, lo regalé. En este texto, el autor mostraba una serie de personas de diferentes lugares que, en un momento de sus vidas, habían experimentado el encuentro con una situación que los dejó para siempre «marcados» por una sensibilidad que jamás pudieron borrar, una especie de herida de amor que los cambió para siempre en cuanto al sentimiento consigo mismos y a la relación con las otras personas, por lo general por una especie de acto de empatía que rompía todos los preconceptos y racionalizaciones de la persona. Todos estos casos tenían un patrón en común, una especie de «hilo misterioso del destino» los unía.

Esta experiencia, de todas las épocas, tiempos y lugares, no es creada por la cultura como en el caso de los ritos de iniciación; esta experiencia proviene de la estructura neuropsicológica de la empatía y surge desde otro plano de la realidad: el Espíritu de la Profundidad que es una especie de reserva de patrones -arquetipos- que se encuentran en el Inconsciente de la humanidad. Este arquetipo del «amor herido» que brota desde las profundidades del psiquis humana vuelve a atraer hacia la consciencia el ánima sacrificada del hombre y lo fractura, lo quiebra, rompe la imposición que el patriarcado precedente -y repito: necesario– había hecho sobre el Yo del hombre. Ésta es una experiencia de integración psicológica (integración en el sentido de conocer lo que existe «dentro» de la mente humana) que restituye el daño que la cultura había realizado. El hombre que posee esta experiencia no es nunca más el mismo.

A diferencia de los ritos de iniciación, no es posible producir voluntariamente el encuentro con el Ánima; sucede o no sucede, al menos hasta donde llega mi conocimiento.

Ambas instancias, la de la marca que subyuga al Ánima y la de la herida de amor que la restaura completamente son procesos necesarios en el desarrollo psíquico del varón. Sin la vivencia de ambos el hombre está incompleto y perdido de sí mismo, su Yo vaga como un zombi en búsqueda de su alma muerta.

El nuestro, el del siglo XXI, es un momento crucial para comprender la psicología del varón en tanto es el eje central del desarrollo sano de los niños; nuestro continente y nuestro mundo padece líderes inmaduros que atraviesan la vida matando el ánima de otros seres humanos debido a su propia inmadurez, lo padecimos muchas veces en Argentina, yo mismo vi los soldaditos de 17 y 18 años marchar por la avenida de mi ciudad hacia la guerra de Malvinas, por las decisiones de viejos decrépitos y violentos que necesitaban demostrar poder en compensación de sus penes impotentes.

La marca del padre no se puede evitar, pero el joven varón debe ser reconducido hacia una experiencia mayor, la de la sensibilidad por el sufrimiento y el dolor de los niños, sea cuál sea la forma que éste revista; sea cual sea su propia manera de amar.

man holding a child

Dos hermanos americanos se encuentran separados

Brasil y Argentina, conservadores y progresistas, capitalistas y socialistas; las divisiones que atraviesan a los pueblos americanos(1) se percibe desde la política internacional hasta los vínculos sociales cotidianos de los individuos. ¿Es posible pensar esta división en términos que no sean los de la confrontación?

Dos hermanos en discordia

Desde Caín y Abel, nuestra cultura nos conduce a interpretar al otro, al diferente, en términos de contraposición y juicio de valor: aquí y allí, alguien está juzgando la postura del semejante de un modo totalmente descalificador; se trata de la marca de Caín asesinando a su hermano. La tradición judía también nos trae el caso de Jacob-Israel, quién en la sociedad patriarcal hebrea roba los beneficios de la primogenitura chantajeando a su hermano Esaú y éste, traicionado, pasa su vida en el odio y resentimiento que busca la venganza hacia su hermano. O sea: tenemos una mentalidad que fue adiestrada en nuestra cultura para interpretar al diferente como enemigo. Pero el diferente, como dije, también es semejante, porque estos mitos nos hablan de hermanos.

¿Es posible romper la ecuación del odio?

Depende. Quizás la respuesta no sea el ideal.

Desde el punto de vista de las tradiciones religiosas, la respuesta fue la legalización de las relaciones, lo mismo realizó el derecho en Occidente. Sin embargo, Jesucristo criticó duramente el hecho de utilizar el juicio de valor sobre el prójimo bajo cualquier pretexto que condujese hacia la violencia.

Una historia actual

Tenemos -nosotros, los papás- una historia más que contar, otra vez entre hermanos, pero esta vez con una diferencia: en ella está presente el padre.

Uno de los hermanos es un auténtico moralista, jamás ha estado fuera de la protección de la empresa paterna y desconoce el mundo, no ha viajado a Europa, no ha tenido experiencias extremas sino que se ha limitado a una vida ordenada, con la misma novia de siempre, hasta parece que su padre se la eligió. Tiene todo, pero no ha generado nada por sí mismo. Es claramente el hermano mayor.

El hermano menor es exactamente lo contrario: rápidamente dilapidó su parte de la fortuna familiar, viajó de mochilero por el mundo, en algunos años que vivió en Italia se casó y tuvo un hijo, por supuesto ya se ha divorciado y es el padre ausente prototípico. Alcohol, drogas, mujeres y excesos han sido el alimento diario de su alma por muchos años…

Pero algo ha cambiado la historia recientemente. El hermano menor contrajo una terrible enfermedad cuyo tratamiento no puede afrontar -pues ya perdió todo su capital- y debe hacer algo que jamás pensó que haría: debe volver a la casa paterna.

Meses de incomunicación, años surcados con algún mensaje casual, éstos han sido los restos de la comunicación que ha mantenido con su padre y hermano durante su larga travesía. Su padre es un hombre fuerte, el jóven recuerda la imagen dura y atemorizante que tenía de él de niño; sabe que el retorno no será sencillo y que lloverán sobre sus espaldas los reproches acumulados por el padre desde Adán y Eva. No obstante, no tiene otra opción, debe volver.

Mientras el vuelo atraviesa el cielo y el océano, su butaca junto a la ventana le permite sumirse en la meditación; simplemente pedirá perdón a su padre y éste tendrá en sus manos su destino. Una sutil angustia surge desde su pecho hasta estallar en una lágrima silenciosa que cae por su mejilla. Su consciencia no se lo permite, pero siente la tristeza de la distancia, de tantos años lejos del papá poderoso pero frío de la infancia.

El aeropuerto en Argentina lo sorprende. No es lo que esperaba, su padre está allí esperándolo y puede notar de lejos el cambio. Es un hombre entrado en años, el pelo y la barba se hallan superpobladas de canas, los surcos en la piel lo alejan de aquel rostro infantil cuya huella permanecía en su mente.

Papá se acerca con paso veloz, a punto de correr hacia él y puede ver la alegría y emoción de su papá que lo recibe con el más fuerte abrazo que jamás conoció. Qué extraña sensación, este abrazo de hombre a hombre, de padre a hijo, ¿cómo puede expresarse? ¿con qué puede compararse?

El viaje de regreso a casa se plena de agradecimientos del padre por su visita. Los días siguientes no sólo implican la provisión del padre para sus necesidades de salud sino que ha decidido ponerlo a cargo de la empresa familiar. El padre no deja de hablar a sus allegados acerca del orgullo que siente por su hijo.

Pero la historia no termina aquí…

Había otro hijo, el hermano mayor, aquel que no cometió ningún extravío ni desacato. Su corazón no tiene paz desde que su hermano ha llegado; la ira y el resentimiento desbordan sobre él y solo atina a alejarse, sintiendo el desprecio de su padre por el hijo que durante todos estos años le ha sido fiel sin jamás cuestionar una de sus palabras. No es un final feliz, no lo es de ninguna manera.

El padre percibe la situación del hijo mayor y se acerca a él, lo conduce a su oficina y mantiene con él una conversación privada cuyo contenido no reproduciremos en este comentario. Sólo una cosa revelaremos del secreto familiar.

El padre le dice a su hijo mayor que el día que regresó su hermano hubo tres hombres en su casa: uno que se ahogó en la ilusión maternal, otro que se asfixió en las reglas acusadoras y un padre que rompió la ecuación. Y agregó una palabra más:

Te llevará toda la vida comprenderlo.

___________________________________

(1). Voy a hacer una aclaración necesaria: América no es EE.UU., América es un continente que engloba a dicho país y muchos otros. Es hora de retomar el diccionario.

Las masas evolucionan hacia el autoritarismo

La enorme cantidad de personas que habitamos esta parte del mundo somos conscientes acerca de cómo nuestros jóvenes pueblos, una y otra vez, se orientan hacia los líderes políticos autocráticos, aquellos que optan por el ejercicio violento del poder y bajo su sola decisión. Muchas veces me hago la pregunta: ¿Por qué? ¿Por qué somos así?

Una ausencia

Una mirada superficial podría llevarnos a pensar que ciertos hombres, tiranos, se aprovechan de la ingenuidad de la gente para imponerse en el mando y, tras engañarlos con mentiras, se aprovechan de sus recursos. Con esto no me refiero solamente a figuras de presidentes, sino a muchos cargos de poder en la toma de decisiones, aún en las asociaciones deportivas y no gubernamentales.

Nada más alejado de la realidad que esta descripción; si conocemos la realidad global en cuestión, rápidamente podemos notar que dichos referentes de poder son altamente valorados por un sector masivo de la sociedad. Las minorías suelen adjudicarles «falta de educación y engaño», o «pan y circo»; sin embargo, existe un poderoso motivo para ello. La colectividad está buscando algo, intentando suplir una necesidad, un faltante; quizás reparar un vacío más grande que la pobreza y el hambre. ¿Puede existir algo así?

Qué necesita el corazón de nuestra especie

Si observamos la historia y la formación de las monarquías a lo largo y ancho del mundo, podemos observar el mismo fenómeno, la misma necesidad de un rey, un líder, un referente. Todo esto tiene un aspecto cultural, remite al modo de organización social. ¿Hay algo más?

Desde mi punto de vista, como psicólogo clínico, la búsqueda de un líder fuerte y poderoso es una reacción a la ausencia de padres en los hogares y familias. La entronización de un hombre en el poder -porque la gran mayoría de las veces es un hombre- viene a suplir la carencia de un papá en casa, de una figura protectora y proveedora. Dicha necesidad insatisfecha se traslada hacia la demanda social del conjunto de personas. Por lo tanto, lo que necesita el corazón, lo que está anhelando el sentimiento de muchísimos individuos, es un papá.

Un tercer momento

La historia no termina aquí. Sin dudas los pueblos de todos los lugares y de todas las épocas se quedan detenidos en esta etapa durante mucho tiempo, no obstante, existe una situación posterior hacia la que esto debería evolucionar en la vida de un individuo y de un colectivo de personas.

El tercer tiempo es el de la distribución de las cualidades de la figura paterna a todo el grupo. Un jugador de baloncesto alcanza un nivel de destrezas nunca antes visto -se entrona en la función paterna-, durante un tiempo es admirado, luego todos los jugadores interiorizan sus características de juego; la función paterna es aquí «intrapsíquica», sucede en cada individuo sin necesidad del referente externo. Pero para que Ginóbili juegue en la NBA hace falta algo más…

La bifurcación

Lo que separa a un hombre de un niño, sea la edad que éste tenga, no tiene que ver con sus destrezas, sus talentos ni su éxito social. La bifurcación se produce cuando un hombre puede afrontar el mal (no «enfrentar»). Esto es lo que realmente define a la función paterna, y en Latinoamérica no hay quién pueda hacerlo, porque papá está ocupado en otras cosas (tomando cerveza y mirando el partido de fútbol).

Si bien no tuvo hijos, Jesús fue alguien que debió afrontar el mal; lo hizo al reconocer que éste se encuentra en el que juzga y no en el juzgado, una completa inversión de la realidad sin antecedentes ni sucesores. Lo hizo al reconocer que la idea patriarcal y moralista de Dios sólo servía para sacrificar niños e inocentes, además de mujeres. Si se lo considera en el contexto en que nació, nadie pudo hacer algo similar. ¿Por qué lo menciono aquí? Porque su mensaje estuvo centrado plenamente en una figura, la de Dios como Padre bueno y compasivo con el que sufre; en sus menos de tres años de predicación sólo habló de una cosa: de su papá, y con esto cambió la historia. Sin dudas…

Aquí hay papá!

¿Cómo puedo hacer para que mis hijos no se hagan adictos a las tablets y a los smartphones?

Energy!

Las dictaduras militares latinoamericanas produjeron como efecto generaciones de niños reprimidos, que no podían expresar lo que les sucedía frente a un modelo de padre tirano y déspota. A este modelo de padre le sucedió la ausencia casi absoluta de figuras paternas en Argentina, la carencia de hombres con sabiduría y fortaleza para orientar a los jóvenes. A este modelo de paternidad endeble y ausente le acompaña una extensión de niños y jóvenes necesitados de orientación y guía.

Las tribus urbanas no generan adhesión, las redes sociales pronto perderán su breve ímpetu de fuegos de artificio… un poco de adicciones para la noche, el sexo libre ya está plagado de patologías y disfunciones sexuales, un poco de cultura de cerveza artesanal… Y ya no queda nada. ¿Energía? No, no. Nada de eso.

Era del hielo para el carácter

Aunque haya hombres que se reproducen, en nuestra cultura los padres han sido exterminados, sólo quedan madres con niños. Si quiero hallar un referente para un jóven sin rumbo, ¿dónde puedo encontrarlo? Lo buscaré una y otra vez y no lo encontraré. Parece el triste final de una historia sin sentido. Esta situación es parte del exterminio sublime que padece Latinoamericana; no sólo los países de Oriente sufren el asedio de la guerra, también nosotros nos encontramos en medio de una guerra brutal de poderes invisibles que no queremos percibir ni reconocer.

Es momento de cerrar Instagram y Facebook

La energía de una persona jóven -sea hombre o mujer- surge de la tensión interna entre la necesidad de expresarse en la vida y la oposición que el entorno le ofrece, mientras esta tensión interna no se traslade a una forma externa, a alguna cosa concreta.

La energía se produce sola, nuestra naturaleza la provee para afrontar las tensiones de la vida del mismo modo que crecemos luchando contra la gravedad. Nuestra necesidad de lucha no halla satisfacción en horas frente a la pantallita del celular porque éste no representa ningún desafío. Aún cuando nuestros cuerpos crezcan, nuestra mente se está hundiendo como una canoa llena de agujeros en medio del río. No hay aventura, no hay desafío, no hay nada por conquistar. Nuestro deseo interno de vivir nuestra Odisea -para la que todos nacemos predispuestos- es reemplazado por la que consumimos en series televisivas. Desde hace 500 años seguimos entregando el oro de nuestras almas por los espejitos de colores del glamour del primer mundo.

Sólo tensión necesita un padre transmitir a sus hijos; lejos de los objetos de evasión. Sin forma, cerca de la naturaleza animal que realmente somos.

Resumen de los libros

Banners_v1-07_b

El sacrificio de los niños

Este libro constituye una toma de consciencia acerca del sufrimiento de niños y niñas producto del fallo del rol paterno en nuestra cultura y, cómo a través del tiempo este déficit se ha perpetuado en Occidente hasta llegar a nuestros días. Particular atención recibe la violencia hacia las niñas y mujeres jóvenes.

Alicia Sin Espejo. Una Era Sin Padre

El libro de Alicia muestra el efecto devastador de la ausencia paterna en la psiquis de una joven que debe hacerse cargo de sus hermanos menores. En paralelismo con el destino de los pueblos latinoamericanos y basado en casos reales, la historia muestra la lucha de Alicia contra la feroz melancolía y la posibilidad de su sanación.

Banners_v1-09

Aquí hay papá! Una guía para padres separados

“Aquí hay papá!” es un libro que presenta el proceso que realiza un padre solo frente a sus hijos a la manera de un viaje en el que debe concretar cuatro grandes hitos: la búsqueda de la felicidad, emerger desde la propia oscuridad de la soledad, generar un nuevo tipo de vínculo afectivo con su/s hijo/a/s y afianzar una nueva modalidad de relación con las mujeres.

Disponible: Diciembre de 2019.

Aquí hay papá!

Aren. El padre en busca de su Ánima

El libro de Aren se centra en la travesía de un hombre, junto a su hijo, en la búsqueda de su hija misteriosamente desaparecida; símbolo del varón que pierde su alma detrás de la violencia jerárquica. El relato muestra a través de la metáfora el proceso que realiza la función paterna en la psiquis del individuo cuando el vínculo afectivo se encuentra perdido.

Presentación del libro: 18 de junio de 2020.

Disponible para la venta: junio de 2020.

flyermaker_31052019_174615912498114.png

Inconsciente Artificial. Apocalypse in Mind

¿Podrá la inteligencia artificial restituir la función paterna en nuestra sociedad del siglo XXI? Iván y Magui, amigos de la infancia, se introducen en la misma aventura a través de dos direcciones contrapuestas y complementarias en búsqueda de una respuesta. Argumentado en los conceptos junguianos de Espíritu del tiempo y Espíritu de la profundidad.

Disponible: 2021.

Banners_v1-08

Entrenando a mi dragón

La caída de los antiguos modelos de paternidad no ha “dado a luz” a una nueva paternidad sino meramente a su ausencia en cuanto a función se refiere. Los “machos” de la especie humana seguimos reproduciéndonos pero lejos estamos de saber qué hacer con nuestras crías. Y ello tiene efectos claros sobre las nuevas generaciones.

Paternidad NO es liderazgo

Un elemento importante de la paternidad es si ésta puede ser interpretada como una acción a través de la que un padre dirige a un hijo o hija en una dirección de comportamientos esperados. Parece algo lógico, sin embargo, pienso que esto no permitiría “entrenar” las habilidades propias que posee un niño o niña.

En la animación infantil Trainning Dragon, el joven protagonista no puede responder en absoluto a los ideales vikingos de su padre: no es un fuerte guerrero sino un niño temeroso y débil, no quiere dominar la naturaleza -representada en el dragón- sino más bien comprenderla y relacionarse armoniosamente con ella. En una primera instancia, él es todo decepción para su padre; al menos esto parece.

Sin embargo, la película infantil trabaja muy bien aspectos difíciles de la paternidad y, en particular, de la psicología del varón. El jóven confronta con el padre pero de manera superficial, ya que no emplea los recursos mentales, herramientas y armas que el padre le propone; no obstante ello, en ningún momento evade su responsabilidad como jóven vikingo de resolver la situación que la vida en su entorno le dispone: el problema de los dragones que arrasan con su poblado. Es determinante situar este punto: el joven no posee las habilidades del padre pero en ningún momento se evade de lo que debe afrontar en la vida. La discrepancia entre ambos es de métodos, no de principios.

Líder es rol, padre es ser

Soy líder porque dirijo una empresa en la que tomo decisiones definidas por determinados vínculos sociales, quizás soy líder porque como capitán de mi equipo deportivo elijo los titulares del partido del domingo… pero soy padre porque soy, es una cuestión de ser, no de hacer, por lo tanto, aquí también podemos tomar consciencia de que la paternidad es una instancia anterior al liderazgo y éste deriva de ella.

La paternidad tampoco se limita al acto de reproducción biológica sino que está relacionada al reconocimiento y aceptación de lo que soy. Por supuesto, también existe la opción de evadirme de ello por la enorme responsabilidad que tomo consciencia que esto significa.

Sólo hay un papá

Puedo tener un jefe en el trabajo, un director espiritual y un director técnico del equipo de fútbol, pero mi padre es uno solo. Esto significa que existe una única persona que, para bien o para mal, marca de una manera determinante mi vida y, al ser padre, lo hago en el mismo sentido para con mis hijos.

Aún si se trata de una mala experiencia, ésta es igualmente proveedora de sentido para los hijos. Existe un motivo por el cual considero que es importante reconocer esto y que conduce a una experiencia positiva.

Hacia el Uno

Aún cuando nunca hayamos conocido a nuestro padre, la cultura (el Inconsciente Colectivo) nos transmite el arquetipo del padre. El punto crítico es que la psiquis humana se estabiliza y funciona sanamente cuando se dirige hacia lo único, porque produce enfoque, el enfoque disuelve la incertidumbre porque da certezas y por ello es salugénico. Por este motivo, la toma de consciencia del padre permite el enfoque en su única figura y extraer sentido a través de la interpretación. Pero esta experiencia es la toma de consciencia de un determinante fundamental de la civilización humana; el padre es el primer patrón de Sentido(*) y, a partir de ello, siempre es posible realizar una interpretación positiva.

(*) Sin dudas alguien objetará esta afirmación. Para aclararlo cabe decir que un psicólogo se limita a observar lo que ve, no a decir debería ser la realidad, en este sentido, las grandes religiones son predominantemente producciones de sentido en torno a una figura paterna, más aún, son posiblemente las primeras instituciones creadoras de significado existencial de la humanidad.